La historia de nuestra carpintería se remonta a 1979, cuando la madera se trabajaba con las manos, las herramientas te hacían heridas y el equipo de montaje llevaba su experiencia y saber hacer en un capazo, salpicado de serrín y tornillos desparejados.

Los carpinteros eran artesanos por vocación y profesionales por responsabilidad.

El esfuerzo, la constancia, el sacrificio y los problemas que surgían, como obstáculos superables forjaban, el día a día, de esta empresa familiar que empezó con su fundador: Ramón Cidoncha. Un visionario que, ya por aquel entonces, imaginaba un rumbo diferente sobre cómo se desarrollaría la fabricación de un mueble.

Sinónimo de trabajo bien hecho, sólo con su capacidad y profesionalidad fue creciendo y ofreciendo confianza a sus clientes hasta convertir esa ilusionante ebanistería en lo que hoy es una empresa adaptada a los tiempos, con maquinaria de última generación para automatizar todos los procesos que requiere la fabricación de un mueble.

La idea de mejorar día a día, de crecer, de superarnos, de adecuarnos a la transformación ha estado y estará en nuestro ADN.